David Valsón
De dar la vuelta al mundo en bicicleta a crear una aldea Hobbit.
Una vez que descubres tu misión en este mundo, no tienes escapatoria.
Supongo que tendréis curiosidad por saber quién está detrás de este proyecto.
Mar pues: me presento.
Soy David Val Peña , una persona sencilla nacida en el rural del norte de Galicia, concretamente en Foz , una villa costera.
Recuerdo mi niñez como una sucesión de años de trabajo en el campo: unas veces cuidando las vacas, otras cultivando según la temporada o haciendo trabajos físicos puntuales. Algo ya casi inexistente hoy en día, al menos en el llamado primer mundo.
Una experiencia vivida entonces como un sufrimiento en soledad, alejada de una posible vida social o de estímulos.
Con el tiempo comprendí que aquella soledad, rodeada del ciclo natural de la vida, había sido mi mejor escuela.
No tardé en regresar, creando mi propio entorno, cultivando y cuidando (que no explotando) animales.
Nada como vivir en lo que hoy llaman “vivienda” —un piso— para darme cuenta de lo que significa una vida de verdad.
Lo primero fue traer unas gallinas, plantar una huerta y arreglar la antigua casa.
Ahí apareció un primer vínculo con nuestro querido Bilbo .
Pasaron los años y nuevas inquietudes despertaron en mi interior.
Aquel viaje remoto con mochila que imaginaba de niño empezó a cobrar vida.
De nuevo el espíritu de Bilbo me poseía.
Fue a inicios de septiembre de 2013 cuando, releyendo Into the Wild de Jon Krakauer, vi la luz.
En apenas tres días pasé de querer emular a Chris McCandless a crear mi propia ruta alrededor del mundo: una vuelta al planeta en bicicleta , visitando rincones que siempre quise contemplar.
Las Montañas Nubladas de Bilbo, para mí, fueron conocer la cultura persa, la hindú, envolverme en la naturaleza salvaje de otros horizontes, imbricarme en culturas ancestrales tan distintas y distantes.
Toda una lección de vida y autoconocimiento que más tarde narré en mi libro Un nómada en bicicleta .
Pasar tanto tiempo en soledad, sin internet, solo con una bicicleta, una tienda de campaña y la intuición como guía, te sitúa en otra dimensión.
Por eso, el regreso a la normalidad tras tres meses de expedición planetaria fue, como era de prever, difícil.
Los 20 países, 20.000 kilómetros y 395 días con sus noches dejaron huella.
Durante un tiempo quise volver a partir. Llegué incluso a planificar otra ruta por América.
Pero el destino fue enviándome señales, y las fui siguiendo.
Poco a poco, el nuevo propósito se fue revelando bajo una premisa: ser útil .
Una especie de misión vital, lo que en Japón llaman ikigai .
Lo que comenzó siendo un curso de bioconstrucción se convirtió en una pequeña idea que, cual bola de nieve, fue creciendo hasta transformarse en este proyecto.
Casiñas a Comarca : una obra hecha a mano, con alma y para la comunidad.
Quien desee conocer más sobre mi expedición puede encontrar el libro en librerías o aquí, en Casiñas a Comarca.
También imparto charlas —en colegios, asociaciones u otros espacios— con el deseo de inspirar.
No todos los caminos son iguales; cada uno debe elegir el suyo.
Mi único consejo: rodéate de silencio y soledad de vez en cuando.
— David Valsón